martes, 2 de marzo de 2010
Dos Apuntes
DOS APUNTES
EDQYD 1 septiembre 2009
No se me da.
Convenido, seré veraz y diré que la poesía nunca fue de mi agrado. Recuerdo con sobresalto los estudios en el colegio de Madrid, de esa parte de la Gramática, llamada Poesía. Aguantar la lectura y memorización de los diverso términos del verso, la métrica, si eran cuartetos, sonetos y ¡qué sé yo! Memorizarlos, leerlos y –entraba el pánico- a veces declamarlos. Cuantas veces no me distraía en clase Ya todo lo olvidé.
Debo declarar que de chico me gustaba oír a Henry – a él sí le apasionaba- declamar ese verso sobre un bergantín. Sólo recuerdo la primera línea “Viento en popa a toda vela”. Tenía ese don
Ello no me privaba de que leyese el teatro de Lope de Vega, Calderón de la Barca, Shakespeare, o los sonetos de Quevedo, o del empalagoso Becquer, y aún, (lo relaté en mi autobio: Mis Primeros Veinte Años), haber concurrido a escuchar el Ricardo II, de Shakespeare. Acaeció en San Francisco en 1940. Compré una entrada pues el protagonista era Maurice Evans, el más famoso intérprete shakesperiano de su época. Aguanté hasta el intermedio. Junto conmigo, se salió bastante público.
Lo olvidado, olvidado está. Sin embargo, persiste en mi memoria, como reminiscencia, las primeras líneas del monólogo de Rosaura de La vida es sueño. “Hipógrifo violento que corristes pareja con el viento…”
Si en la computadora se puede pulsar una tecla para borrar algún contenido. Igualmente deberíamos tener en la mente un impulso para realizar la misma operación.
EL VALS DE MUSETTA
¡Pobre Musetta! La única aria que tiene en La Bohème, y el mismísimo Puccini se encarga de estropearla.
Estamos en el segundo acto, una plazoleta del Barrio Latino, frente al Café Momus. Un gen tío pulula por el escenario: Cantan coro de hombres mujeres, y entre la muchedumbre, pilluelos, vendedores, estudiantes, camareros, comensales y al final del acto hasta soldados. Los bohemios con Mimí se encuentran sentados en una mesa. No ocurre, en cuanto a canto, nada de particular, hasta la llegada de Musetta y el comienzo de su célebre canción-vals: Cuando men vo soletta per la via (Cuando voy solita por la calle). Al acabar la primera estrofa viene el desastre. A Musetta la interrumpe Marcello con una tonta obstrucción y Alcindoro con ¿qué dirá la gente? y entorpecen la atención del público, pues el final, pasa casi inadvertido, y por lo general aplaudido tibiamente.
En cambio.
Oír esta aria en concierto, sin las interrupciones ni la algarabía de la escena, es otra cosa. En una película grabada en los años treinta, la incomparableConchita Supervía, nos deleitaba con su exquisita y atrciopelada voz. Ya en 2006, un video procedente de un concierto en el Waldbhüne berlinés , el Vals lo canta Anna Netrebko con garbo, temperamento pasional y en la última frase ma ti senti morir, arriba al agudo final y lo sostiene intenso, potente, timbrado y emotivo. ¡Esplendorosa!
La Sexta de Tchaikovsky
EDQYD 1 Marzo de 2010
Como preámbulo expresaré que algunas de las nuevas normas de esos señores lingüistas modernos, no van conmigo. Tchaikovsky, sin la T, veo a este gran compositor ruso, como desnudado, sin su personalidad, caricaturesco. ¿Qué quitan la T porque no se pronuncia? Tampoco la H, y sin embargo la RAE no se ha atrevido, hasta ahora, de suprimirla.
Mi padre en 1942, me enseñó que los apellidos rusos terminaban con y, y los polacos para distinguirlos en i latina. Hoy, impera la mezcolanza. Todos los apellidos rusos o polacos tienen la terminación en i latina.
Allá ellos, que disfruten de su ignorancia.
Estoy dedicado a oír, los numerosos LP, que poseo, son muchos –no los he contado-. Tal vez no escucho el sonido de las mejores grabaciones de CD. Pero he notado cierta calidez de sonido que no se advierte en los CD provenientes de grabaciones antiguas (ADD). Éstos suenan, a veces, estridentes en los agudos fff.
He encontrado que tengo repetida mucha música. ¡Qué bien! Yo exhortaría a mis amigos que las composiciones favoritas las tuvieran, por lo menos, en tres o cuatro versiones diferentes. ¿Qué pasa con tan sola una versión? Pues que se está supeditado a sentir siempre el mismo resultado; grabación que puede ser de magnífico sonido y espléndida en su ejecución o defectuosa y mal interpretada.
El galardón de las muchas repeticiones se lo lleva la Sexta de Tchaikovsky. Son cinco en discos LP: La legendaria del año 1938, Furtwängler-Berlín; Markewitch-Berlín; Fricsay-Berlín; Mavrinsky-Leningrado; Svetlanov-USSR Symph.. Por el lado de los discos CD: Reiner-Chicago; Mavrinsky-Leningrado, repetida; Pletniev-Moscú. Con estas siete versiones diferentes nunca me hastiaré y mis oídos no adolecerán de fatiga musical.
¿Mi preferida? La grabación, años cincuenta, del director húngaro Ferenc Fricsay
La primera vez que la oí en México fue en 1943, con el director Nikolai Malko, después, Celibidache, Kleiber, Silvestri, Haitink, Herrera, Sinopoli, y los rusos Kondrashin, Svetlanov, Jansons.
En 1955, la dirigió Igor Markewitch. Conocía su disco. Después de un ensayo le pregunté porque realizaba un ritardando más prolongado en el cuarto movimiento. Se hizo el sordo, (ya se le notaba incipiente) “No entiendo la pregunta”, me dijo, y no me contestó.
Y ya que estoy embebido en este tema, contaré que el otro día presté atención a una grabación de la Séptima Sinfonía de Dvorak, una de mis preferidas, interpretada por Sawallisch-Filadelfia en DC, DDD y todo lo que se antoje para alcanzar el súmmum de sonido. Después “pasé´” al LP de Hans Schmidt-Issersted y su versión la encontré inmejorable, viril, de pujanza brahmsiana y elegante.
En 1963, Schmidt-Issersted se encontraba en Buenos Aires. Alfonso le convenció para que aceptara mi invitación para venir a México. Dirigió la Sinfónica Nacional el 11 y 13 de octubre. No era muy alto de estatura, afable, pero serio, y muy buen director.
Por hoy, finiquito.